Análisis

Un diálogo con Wu Baiyi, director del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales

La Segunda Reunión Ministerial del Foro China-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) tendrá lugar en Santiago de Chile este mes de enero. A pocos días de esta cita, Wu Baiyi, director del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, ofreció una entrevista a China Hoy en la que destacó los efectos positivos que el desarrollo de un marco de cooperación institucional entre China y la CELAC tendría en la relación bilateral.

Los vínculos entre China y los países latinoamericanos han obtenido buenos resultados y es muy importante seguir avanzando.

Modelo de cooperación “1+33”

“En enero de 2015, cuando se celebró la Primera Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, los cancilleres de 33 países se reunieron en Beijing. Esto no había ocurrido en la historia de la cooperación entre todos los países del continente americano”, recalcó Wu. Si bien China está muy lejos de América Latina, resaltó que ambas tienen estrategias de desarrollo muy parecidas, que las distancias vienen reduciéndose en los últimos años y que las dos partes promueven una cooperación conjunta.


Wu Baiyi durante la Cumbre de los BRICS 2017 en Xiamen

En primer lugar, enfatizó que ambas partes tienen una estructura complementaria que no es discriminatoria ni explotadora, sino que garantiza el beneficio mutuo. En segundo lugar, consideró que las aspiraciones de desarrollo de América Latina se cumplirán mediante una cooperación colectiva. China es el primer socio comercial de muchos países de esa región y ha suscrito tratados de libre comercio con Chile, Perú y Costa Rica. Wu Baiy sostuvo que si los 33 países latinoamericanos cooperan conjuntamente con China, habrá menos disparidad entre sus respectivos PIB. De lo contrario, se perderá el equilibrio de la cooperación y la situación se volverá cada vez más grave. Por otro lado, si el modelo de cooperación “1+33” es estable y pragmático, será también un buen impulso para la relación bilateral.

“La Primera Reunión Ministerial del Foro China-CELAC de 2015 no solo construyó una plataforma de cooperación, sino que también complementó el mecanismo de cooperación entre China y los países en vías de desarrollo. Los vínculos entre China y los países latinoamericanos han obtenido buenos resultados y es muy importante seguir avanzando en este sentido e impulsar el desarrollo conjunto de toda la región”, manifestó Wu.

La Franja y la Ruta en América Latina

“Durante su intervención en la Primera Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, el presidente Xi Jinping pidió ‘obtener beneficios anticipados’, tal como ha ocurrido en la cooperación entre China y otros países. Por ejemplo, con las naciones vinculadas a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, ya se han obtenido logros tanto bilaterales como multilaterales”, añadió. El académico chino opinó que los frutos alcanzados en dicha iniciativa influyen enormemente en las naciones latinoamericanas. Muchos países de la región están de acuerdo con el espíritu de inclusión, de disfrute compartido, de cooperación y de construcción conjunta de la Franja y la Ruta.

En mayo de 2017, luego de reunirse con su homólogo argentino, Mauricio Macri, tras el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, el presidente Xi Jinping declaró que América Latina es la prolongación natural de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. En noviembre pasado, cuando Xi se reunió con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, reiteró que China tomaba a Latinoamérica como un participante imprescindible en la construcción de la Franja y la Ruta, y que Panamá podía convertirse en un punto muy importante de la prolongación natural de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI en América Latina.

“La Iniciativa de la Franja y la Ruta ayudará a construir un sistema de cooperación global, facilitará el libre comercio y la inversión, y es al mismo tiempo una responsabilidad que asume China con un impacto en la cooperación internacional y multilateral, lo cual será uno de los temas de la segunda reunión ministerial del Foro ChinaCELAC”, adelantó Wu. Frente a los recientes cambios en la globalización económica, China es uno de los primeros países que se esfuerza por cumplir los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Asimismo, ha declarado su deseo de hacer más aportes a la promoción de la cooperación multilateral.

Para Wu, la cooperación anterior requiere esfuerzos en dos aspectos. En primer lugar, hay que valorar y seguir desarrollando la cooperación existente entre ambas partes, dado que la colaboración chino-latinoamericana tiene una complementariedad sostenible. China cuenta con una gran población y se ha trazado la meta de construir integralmente una sociedad modestamente acomodada en 2020, lo cual significa que su clase media experimentará una ampliación constante. El informe presentado ante el XIX Congreso Nacional del PCCh también propone el establecimiento de nuevos focos de crecimiento en el ámbito del consumo de productos de gama media y alta. Existe una relación de oferta y demanda a largo plazo entre China y América Latina porque ambas partes cuentan con distintas condiciones naturales.

Frente a la transformación inminente de la estructura de consumo de su población, China tiene que aumentar su demanda interna. Sin embargo, no está en grado de garantizar el suficiente suministro de ciertos productos. “China ha estado abierta a la inversión extranjera y lo estará también a los productos extranjeros”, explicó Wu Baiyi. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores del país, está previsto que China importe productos por un valor de 24 billones de dólares en los próximos 15 años. Como mercado emergente, desempeñará un papel muy importante en el crecimiento económico y en el cambio de la estructura de la demanda mundial. La demanda de productos latinoamericanos en China también es a largo plazo. Durante el proceso de cooperación es necesario mantener las ventajas complementarias de la estructura económica tradicional de mediano y largo plazo entre China y América Latina.

Escultura “Puente Dorado de la Ruta de la Seda” frente al Centro Nacional de Convenciones de China, inaugurada durante el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional en 2017 en Beijing. Fotos de Dong Ning

En segundo lugar, es necesario combinar los intereses comunes futuros con los inmediatos. Los dirigentes chinos plantearon el nuevo marco de cooperación pragmática “1+3+6” y el nuevo modelo “3×3” en capacidad productiva para movilizar la dinámica y el potencial de desarrollo futuro de China y los países latinoamericanos, con la misma esencia que la de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Para Wu, de los “cinco eslabones” de la conectividad (política, infraestructura, comercio, financiamiento y voluntad de los pueblos), el más importante es el de la política. 

En la cooperación en infraestructura bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha sido muy bien acogida como fabricante y proveedor de fondos.

“En su discurso ante el Congreso peruano en 2016, el presidente Xi Jinping pidió acelerar el acoplamiento de las estrategias de desarrollo entre China y América Latina, lo cual cambió el modelo de cooperación tradicional”, manifestó Wu. En el mercado latinoamericano, China siempre ha respetado sus principios y ha dependido de la inversión de las empresas y la venta de productos. Eso causó un desequilibrio en la estructura de cooperación económica bilateral. Los países latinoamericanos temían dedicarse solo a elaborar productos primarios, pues también buscan desarrollar la industria, especialmente la manufacturera.

En la cooperación en infraestructura bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha sido muy bien acogida como fabricante y proveedor de fondos. Por su capacidad de transferencia tecnológica, el país ha encontrado la manera de satisfacer las necesidades reales de todos los países y ha entrado en la agenda de desarrollo de los países en desarrollo. Para satisfacer las necesidades específicas de China y los países latinoamericanos, las dos partes deben primero aplicar medidas políticas y emprender reformas en sus sistemas, a fin de que los países latinoamericanos puedan vincularse de manera más efectiva con la tecnología de China y compartir mejor los dividendos de la cooperación.

La cooperación chino-latinoamericana

Wu Baiyi sostuvo que la Segunda Reunión Ministerial del Foro China-CELAC generará un escenario de entendimiento. Después de más de tres años de la puesta en práctica de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha establecido el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) y ha organizado la Cumbre de los BRICS. Tales acontecimientos sustentan el diálogo político entre China y toda la región de América Latina. 

“Han pasado tres años desde la primera reunión ministerial. Ahora estamos en un nuevo periodo de cooperación diplomática y nos enfrentamos a una transición crucial”, apuntó. El diálogo integral entre China y América Latina no solo implica el apoyo mutuo en política y la coordinación de posiciones en asuntos internacionales, sino también en el proceso de cómo establecer un reglamento para la cooperación entre ambas partes.

“Aún queda mucho por hacer si se quiere un diálogo y una cooperación integrales entre China y los países latinoamericanos”. Antes, la mayoría de las empresas chinas suscribían acuerdos con grandes y medianas compañías y las complementarias de estas en América Latina. En esta segunda reunión ministerial del Foro hay que elevar el nivel y la cobertura de la cooperación chino-latinoamericana. Wu agregó que en la próxima cita se deberán implementar los acuerdos suscritos en la primera para institucionalizar la cooperación integral entre China y América Latina, estableciendo un diálogo estratégico y un foro de cooperación científica y tecnológica.

“Países emergentes como China empiezan a reemplazar a las naciones desarrolladas en el papel protagónico de la globalización. El nuevo modelo de cooperación Sur-Sur es una tendencia irreversible”, dijo Wu Baiyi. Aprovechar esta oportunidad dependerá de los esfuerzos concertados de China y América Latina para superar las diferencias institucionales, las capacidades operativas, y lograr verdaderamente una serie de resultados efectivos y anticipados en la innovación del marco de cooperación. Esto conducirá a una cooperación completa y profunda.

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