Cultura

En el distrito de Weixian, provincia de Shandong, había un niño llamado Yang Qing. Su padre, quien trabajaba como pintor en un taller de la aldea, había pasado la mitad de su vida dibujando cuadros llamados Pintura de riqueza y nobleza, pero era tan pobre que no tenía dinero para tratar su enfermedad.

Influenciado desde muy pequeño por su papá, Yang Qing estaba fascinado por dibujar y su habilidad se volvió cada día mayor. Una flor que pintó atrajo a abejas y mariposas, y unos árboles que dibujó hicieron lo mismo con pájaros y ardillas. Poco a poco, su fama se extendió por los alrededores.

Después del fallecimiento de su padre, Yang Qing se volvió el joven pintor del taller. Un día, salió a vender sus pinturas. Cuando pasó por una montaña, escuchó de repente a alguien gritar pidiendo socorro. No muy lejos había un tigre que estaba a punto de atacar a un anciano. Yang Qing quería salvar al viejo, pero no tenía nada en las manos, y si se acercaba al tigre sería como sacrificarse como plato de comida.

En aquel momento de peligro inminente, se le ocurrió una idea. Sacó una pintura llamada Captura la riqueza y los tesoros, y la colgó de un arbusto con espinas. Luego fue donde el anciano y lo jaló. Ambos se escondieron tras un gran árbol.

El tigre saltó como una ráfaga de viento, pero vio en la pintura que había colgado Yang Qing un gran cerdo gordo que reía al ver una cesta llena de lingotes de oro. Muy contento, el tigre se lanzó hacia la pintura, se la llevó a la boca y corrió hacia lo profundo de la montaña. El anciano había sido salvado.

Para darle las gracias a Yang Qing, el anciano le invitó a comer en su casa. Durante la conversación, supo que Yang Qing aún no se había casado. Entonces, le dijo con mucha sinceridad: “Joven, yo tengo una hija. Si quiere, puede ser su esposa”.



La hija del anciano se llamaba Feng Zhen y era una mujer laboriosa, capaz y bonita. Luego de observar cómo Feng Zhen cocinaba, Yang Qing se quedó muy contento y sonrió sin cerrar la boca. Feng Zhen oyó las palabras de su papá y vio que Yang Qing parecía ser un hombre sencillo y honesto, por lo que se sintió satisfecha y asintió con el rostro enrojecido.

Justo cuando estaban preparando la boda, un decreto imperial llegó: el emperador iba a seleccionar concubinas. El magistrado del distrito andaba buscando por todas partes a las muchachas más bellas. Ese día, la bonita Feng Zhen salió a llevar agua del río y se encontró con el magistrado, quien ordenó enseguida que le hicieran un retrato y lo enviaran apresuradamente a la ciudad capital.

En vísperas del Festival de la Claridad Pura, las muchachas de la aldea se ocupaban de preparar todo lo necesario para la celebración y para salir de excursión.

Pero Feng Zhen y su papá quedaron en casa suspirando desesperadamente. Al enterarse de la noticia, Yang Qing se devanaba los sesos tratando de encontrar una forma de salvar a su novia. Una noche , Yang Qing llegó sigilosamente a la casa de Feng Zhen. Desató de su espalda una estatua de papel. El padre y la hija se quedaron atontados al verla, pues la imagen era exactamente igual a Feng Zhen. Cuando Yang Qing les contó su idea, por fin una sonrisa asomó en sus caras.

Cuando el emperador vio el retrato de Feng Zhen, estuvo muy satisfecho y ordenó enseguida a sus funcionarios a que fueran por ella.

Cuando el funcionario enviado especialmente por el emperador entró en la aldea con el decreto imperial en manos, se escucharon gritos: “¡Vengan a ver! ¡Feng Zhen ha volado hacia el cielo!”. El funcionario y su séquito levantaron la cabeza y vieron que Feng Zhen, como una nube roja, había volado hacia lo alto y flotaba en el cielo.

El funcionario se preocupó tanto que, luego de pisotear el suelo, le gritó a Feng Zhen: “¡Vuelva, vuelva enseguida!”. Pero Feng Zhen voló más alto y más lejos, y no tardó mucho en desaparecer totalmente. El funcionario y su séquito no tuvieron más remedio que regresar desalentadamente.

Algunos le preguntaron a escondidas al anciano por su hija y su yerno, pero el padre solo sonreía con los ojos entrecerrados y no decía nada. Por la expresión del padre, intuyeron que los dos jóvenes aún seguían vivos, así que dejaron de preocuparse.

Pero la gente de la aldea no volvió a ver más a Yang Qing y Feng Zhen. Algunos decían que la pareja había volado verdaderamente al cielo y el emperador celestial Yuhuang le había concedido al joven la carta de la inmortalidad. Pensaban que las coloridas nubes en el cielo eran obra de Yang Qing. Otros decían que la pareja se había ido al sur, donde Enero 2018 Yang Qing les enseñaba a sus vecinos la técnica de elaboración de figuras de personas en papel, porque tiempo después, allá apareció una imagen muy bien hecha de pájaro en papel.

Sin que importase cuál había sido el destino real de la pareja, la técnica artística de Yang Qing logró ser conservada hasta hoy en día. Todos los años, antes y después del Festival de la Claridad Pura, los habitantes de Weixian elaboran imágenes de papel para hacerlas volar. Al principio, a estas imágenes de seres humanos las llamaban “Fengzhen”, pero el nombre fue cambiando poco a poco hasta convertirse en “Fengzheng” (cometa en chino). A su vez, empezaron a dibujar también imágenes de mariposas, águilas y otras formas.

La técnica de la cometa ha sido transmitida a todos los lugares del mundo. En los días despejados, podemos ver toda variedad de cometas flotando en el cielo azul.

*Este cuento pertenece a la serie Libros Ilustrados de Historias Chinas, dirigida a los niños hispanohablantes. Los interesados en adquirirla pueden comunicarse con la editorial Blossom Press (Tel.: 0086-10-68996050, 68996618. Fax.: 0086-10-88415258. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ).

 

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