Cultura

La belleza de un arte que tiene más de 1300 años de historia

En China circula el siguiente dicho: “Una inmensa fortuna es menos valiosa que una pieza de porcelana Jun”. Coleccionarla es el sueño de muchos. Este exquisito arte surgió en la dinastía Tang (618-907) y llegó a su mayor florecimiento durante la dinastía Song (960-1279). Con una historia de más de 1300 años, la porcelana Jun es llamada un “tesoro nacional”.

La zona de los hornos más antiguos de porcelana Jun se localiza en el poblado de Shenhou, en la ciudad de Yuzhou, provincia de Henan. El emperador Huizong ordenó la construcción de un horno oficial cerca de Juntai, en Yuzhou, en el que se fabricara porcelana para el palacio imperial. De ahí viene el nombre de “porcelana Jun”, en cuyas piezas brilla una luz suave que no incomoda a la vista y simboliza el carácter sereno de la nación china.

El punto más apreciado de la porcelana Jun consiste en su variedad de colores, lo que explica el dicho de “un solo color antes de ser cocido y muchos colores al salir del horno”. Su belleza se concentra también en el cambio de color de su vidriado. Cuando son cocidos en el horno, los objetos presentan un cambio de colores, así como rayas y dibujos inesperados. Ninguno tendrá el mismo vidriado. En un objeto se muestran múltiples colores y rayas que forman un paisaje mágico y generan una sensación de misterio por sus aleatorias variedades.

Su color variable se debe al arte manual específico. La porcelana Jun utiliza minerales únicos como materia prima, los cuales contienen una diversidad de elementos que trazan diferentes colores. Además, la calidad y el diseño del modelo tosco y el espesor del esmalte también afectan la variedad del vidriado. En resumen, cada cambio minúsculo en el proceso de fabricación, en las diferentes posiciones dentro del horno, en la cantidad de productos puestos en el horno y en el combustible usado afecta la variedad de colores en la porcelana Jun. Aparte de la diversidad en el color, el barniz de la porcelana Jun es más espeso y viscoso que otros. Cuando se enfría, algunas partes del vidriado presentan huellas como aquellas que dejan las lombrices en los humedales después de una tormenta. Esta es la veta más típica de la porcelana Jun. Es tan maravillosa que no puede ser elaborada por los hombres y, junto con su color variable, es uno de sus puntos más fascinantes.

Durante el proceso de cocción, el color del esmalte fluye y las líneas cambian a su gusto. Todo eso no está diseñado por el hombre, sino que es obra de la propia naturaleza. La preciosidad de la porcelana Jun se refleja en su muy poco número. La cocción es muy difícil, por lo que su producción es, en gran medida, limitada. Durante el proceso de cocción, el color es sumamente inestable. Tanto la temperatura, la velocidad de enfriamiento, como la disposición en el horno, el combustible e incluso la estación, el clima y otros factores afectarán la variedad del color. Por este motivo, la tasa de producción final es muy baja y, por lo menos, un 70 % de lo producido es desechado. 

El emperador Huizong de la dinastía Song, aficionado a la porcelana Jun, persiguió el perfeccionismo en dicho arte. Para lograr la ideal variedad de colores, ordenó, por un lado, que se produjera porcelana Jun sin importar el costo ni las horas de trabajo, y se seleccionaran a los artesanos más calificados en el pueblo. Por otro lado, ordenó estrictamente que solo se produjeran 36 objetos de porcelana Jun al año. En aquel entonces, cada vez que se sacaban piezas del horno había siempre funcionarios que determinaban si satisfacían el estándar del palacio imperial. Todo lo demás era destruido completamente. No se permitía que llegaran al pueblo. A pesar de ser un emperador con un alto talento artístico, Huizong fracasó en la gobernanza del estado. Cuando el arte de la porcelana Jun alcanzó su pleno florecimiento, las tropas de la dinastía Jin ya habían invadido la capital de la dinastía Song del Norte (960-1127). El emperador Huizong fue hecho prisionero y se suspendió la producción del horno oficial de porcelana Jun.

En 1958, los expertos lograron la elaboración de objetos coloridos en porcelana Jun mediante la investigación teórica, las prácticas de producción y el experimento científico, lo que marcó la recuperación de este arte en su lugar original, el poblado de Shenhou. En este siglo, la tecnología en la producción de porcelana Jun ha logrado un gran desarrollo y avance. Gracias al incentivo y apoyo del Gobierno, la porcelana Jun entrará en una etapa de nuevo florecimiento y gran desarrollo. Sus artesanos combinan las técnicas y métodos tradicionales con la ciencia y tecnología modernas, y producen numerosos objetos preciosos. La porcelana Jun se ha vuelto ya un “regalo nacional de alta categoría” que China ofrece a dignatarios políticos del extranjero. Hoy en día, la mayor parte de los objetos de porcelana Jun que pueden apreciarse pertenecen a colecciones de la dinastía Yuan (1206-1368) y Qing (1616-1911), mientras que los de la dinastía Song son muy raramente vistos. A continuación, presentamos algunos tesoros que permanecen en los museos.

Zun Chuji de esmalte blanco luna de la dinastía Song

Figura en el Museo de Shanghai. Desde la dinastía Shang (1766 a.e.c.- 1122 a.e.c.) hasta el período inicial de la dinastía Song del Norte, el zun (un tipo de recipiente de licor) fue hecho de bronce. Durante el reinado del emperador Huizong empezó a ser fabricado de porcelana Jun

Soporte de maceta trípode con esmalte rosado-violáceo de la dinastía Song del Norte
Se encuentra en el Museo del Palacio Imperial, en Beijing. El brillante esmalte rosado-violáceo es el color del metal de bronce después de ser quemado en la llama reductora. El esmalte presenta la denominada “veta de huellas dejadas por lombrices en barro” y es un objeto de gran calidad.

Jarrón de esmalte azul, decorado con doble oreja y cara de bestia, de la dinastía Yuan (1206-1368)
Es coleccionado en el Museo de la Capital. Fue desenterrado en el Parque de Reliquias de la Pared de Yuan Dadu, en la década de 1960. Tiene una boca en forma de loto, con patrones auspiciosos que embellecen su cuello y dos bestias feroces que decoran los dos lados de su vientre. El jarrón ha sido colocado sobre un pedestal tallado elaboradamente y transmite un mensaje de felicidad, buena fortuna, prosperidad y paz.

*Bai Di es planificador de cursos de porcelana antigua en el Museo Patio de la Porcelana Antigua.

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