Economía

El banco busca apoyar el desarrollo de la infraestructura en países de ingresos medios y bajos

El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) fue fundado el 25 de diciembre de 2015 y entró en funcionamiento el 16 de enero de 2016. En estos dos años su rendimiento ha sido notable y se ha ganado el reconocimiento mundial. A mediados de 2017, las tres principales agencias calificadoras del mundo, Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch, le asignaron al BAII una calificación crediticia de AAA. En octubre del mismo año, el BAII recibió la calificación ponderada de “cero riesgo” por parte del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.

Éxitos notables

El BAII, con un capital social de 100.000 millones de dólares, es una institución financiera multilateral establecida por iniciativa china para satisfacer las necesidades de financiación en cuanto a la construcción de infraestructura y conectividad en Asia.

Cuando a principios de 2016 entró formalmente en operaciones, dicha entidad tenía un total de 57 países fundadores, entre ellos naciones europeas como Francia y Alemania. Gracias a la posterior participación de 27 países, el “círculo de amigos” se amplió hasta alcanzar la cifra de 84 miembros. “El crecimiento constante de la membresía del BAII muestra la confianza de la comunidad internacional en este banco”, manifestó Jin Liqun, presidente del BAII.


Logotipo y dispositivo de apertura del BAII.

En los últimos dos años, el BAII ha llevado a cabo 24 proyectos de inversión en infraestructura en 12 países miembros de Asia y vecinos de China, con un préstamo total de 4200 millones de dólares, el cual involucra más de 20.000 millones de dólares en fondos públicos y privados. Los proyectos de inversión se desarrollan en Filipinas, India, Pakistán, Myanmar, Indonesia, entre otros países, y se enfocan principalmente en la construcción de infraestructura de sistemas energéticos, de transporte y electricidad, así como en la mejora de barrios marginales. El proyecto de control de inundaciones de la capital filipina de Manila, con inversión del BAII, permitirá que millones de personas locales estén mejor protegidas, mientras que el proyecto del BAII en Bangladés para mejorar su sistema de distribución de energía beneficiará a más de 12 millones de personas que viven en zonas rurales.

Zhang Jingwei, investigador visitante en el Instituto de Estudios Financieros Chongyang, de la Universidad Renmin de China, opina que el papel del BAII destaca en comparación con otros bancos multilaterales de desarrollo como el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo. “Por un lado, el BAII se centra en la construcción de infraestructura, especialmente en los países en desarrollo de Asia. Por otro lado, no preestablece condiciones políticas, los préstamos son efectivos y la eficiencia crediticia es alta”, señala Zhang. De acuerdo con un responsable de dicha entidad, en el futuro el banco invertirá en tres áreas clave: infraestructura sostenible, promoción de la participación del capital privado y conectividad transfronteriza.

Cooperación internacional

Según Zhang Jingwei, durante estos dos años de funcionamiento, el BAII ha llevado a cabo buenos lazos de cooperación con organismos financieros como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y se ha convertido en una nueva agencia de la gobernanza global. Según datos proporcionados por el BAII, 18 de los 24 préstamos del banco están cofinanciados con otros bancos multilaterales de desarrollo. El último proyecto de inversión del BAII, anunciado el pasado 12 de diciembre, es la aprobación de un préstamo de 335 millones de dólares para la construcción de un metro en la ciudad india de Bangalore. Es la primera vez que el BAII se involucra en un proyecto de esta naturaleza y la primera vez también que lleva adelante un cofinanciamiento con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que invirtió 500 millones de euros.

D. J. Pandian, vicepresidente y director de inversiones del BAII, detalló que el proyecto consiste principal mente en mejorar en gran medida la calidad del transporte local, reducir el consumo de combustibles fósiles y ayudar a disminuir la contaminación atmosférica y acústica local.

“La cofinanciación entre los bancos multilaterales de desarrollo para promover proyectos de infraestructura será algo normal en el futuro”, dijo Jin Liqun, presidente del BAII, quien valoró de manera positiva la cooperación del banco con otras agencias multilaterales durante la Cumbre del G20 en Hangzhou, realizada en septiembre de 2016. El BAII ha firmado también acuerdos de cooperación con el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones, con el objetivo de buscar una “cooperación de beneficio mutuo”. Según Jin Liqun, los proyectos de infraestructura generalmente son a gran escala y requieren fondos a largo plazo. Para una institución resulta más difícil satisfacer la demanda de un proyecto de unos 2000 a 3000 millones de dólares solo con sus propios fondos. Además, existen restricciones en cuanto a la escala de préstamos por parte de las instituciones internacionales para un país individual o un proyecto individual, por lo que la cofinanciación es una buena solución.

El BAII es del mundo

“El BAII es una institución financiera multilateral que se fundó bajo la iniciativa de China y que tiene como objetivo proporcionar, de la mejor manera posible, un apoyo financiero para el desarrollo de la infraestructura en otros países de ingresos medios y bajos. Por ello, desde un principio, el Gobierno chino decidió no solicitar grandes cantidades de préstamos al banco”, manifiesta un responsable del BAII.

Zhang Jingwei tiene su propio punto de vista sobre este tipo de consideración por parte del BAII. Según él, las dudas de Estados Unidos, Japón y otros países se basan en la preocupación de que el banco sea solo de China. Pero, en realidad, estas dudas son infundadas.

El 11 de diciembre de 2017, dos años después de su establecimiento, el BAII aprobó su primer proyecto en China, el cual, con un préstamo de 250 millones de dólares, busca mejorar la calidad del aire de Beijing. El dinero se utilizará en la construcción de una red de tuberías de gas natural que abarque aproximadamente unas 510 aldeas y que conecte a unos 216.750 hogares. Una vez que el proyecto entre en funcionamiento en 2021, se estima que permitirá reducir al año el uso de unas 650.000 toneladas de carbón estándar en Beijing, así como disminuir la emisión de unas 595.700 toneladas de dióxido de carbono, unas 3700 toneladas de emisiones de partículas, unas 1488 toneladas de dióxido de azufre y unas 4442 toneladas de emisiones de óxido de nitrógeno.

“El compromiso de China en reducir la dependencia del carbón cambiará la vida del pueblo y mejorará la calidad del medio ambiente, por lo que decidimos invertir en este proyecto”, señaló Jin Liqun en una entrevista con la agencia de noticias Xinhua. Así mismo, añadió que el BAII se comprometerá inquebrantablemente a ayudar a los miembros del banco a alcanzar sus propios objetivos ambientales y de desarrollo, especialmente con los compromisos adquiridos en el marco del Acuerdo de París.

Por lo tanto, en el futuro, los proyectos de inversión emprendidos por el BAII en China se centrarán en contribuir a la protección ambiental, al ahorro de energía y la mejora de la eficiencia, a la reducción de las emisiones de carbono y a la mejora de la conectividad de infraestructura en áreas fronterizas.

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