Reportaje Especial

La crianza de pollos en el vivero orgánico Longxin contribuye a reducir la pobreza

Cada anochecer, cerca de un millón de pollos vuelan hasta las ramas de los pinos creando una escena espectacular cerca del vivero orgánico Longxin en la ciudad de Fuzhou, provincia de Jiangxi. Las aves deambulan entre los pinos por el día, duermen en las ramas de estos árboles por la noche, beben agua de pozo, comen hierbas, hojas de pino y cereales orgánicos. Manejada por la Empresa de Crianza Orgánica Longxin de la ciudad de Fuzhou, esta base cuenta con 1000 hectáreas de pino. Zhou Jing, su fundadora, nacida en la década de 1990, ha estudiado en el extranjero.

Todo por la agricultura ecológica

Zhou Jing tiene 26 años de edad y estudió en la Universidad de Windsor en Canadá. Prefirió volver a su pueblo natal después de graduarse para trabajar como emprendedora en la crianza de pollos. “Durante mi estancia en el extranjero, conocí a muchos extranjeros y algunos de ellos tenían prejuicios sobre la calidad y la seguridad de los alimentos chinos. Por eso, lo que busco es desarrollar la agricultura ecológica para cambiar esa visión”, indicó Zhou. Ella sueña con exportar productos agrícolas orgánicos de buena calidad a los países occidentales desarrollados. “He aprovechado mi juventud para esforzarme y hacer realidad ese sueño. Tanto el municipio como los departamentos de agricultura y silvicultura me han proporcionado mucha ayuda”.

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Zhou Jing, fundadora de la Empresa de Crianza Orgánica Longxin de la ciudad de Fuzhou.

Cuando paseamos por las 1000 hectáreas de pino, se siente en el viento el olor peculiar de dichos árboles y no el del millón de pollos que duermen allá. Las aves gozan de una vida libre en medio de las montañas verdes y el agua limpia.

Entramos en el bosque junto con los trabajadores de la base. Nos explicaron que reconocen a las aves por su capacidad de vuelo. Por ejemplo, las que pueden volar hasta siete u ocho metros son feitianfeng (fénix voladores) y las que se posan debajo de los árboles son hulinji (pollo que cuida el bosque). Criar pollos exige una alta tecnología. La razón por la que no se siente el hedor natural de un criadero es el uso de la tecnología de fermentación microbiana en cooperación con la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Sun Yatsen. Según Zhou Jing, han instalado una cama de fermentación compuesta por aserrín, cáscara de arroz, entre otros productos. Cuando los pollos escarban mueven los excrementos a la parte inferior de dicha cama y solo se necesitan dos horas para una fermentación completa. Entonces el olor peculiar del gallinero desaparece.

Bajo la guía de los profesores de la universidad han establecido un sistema de ciclo ecológico en la base: el estiércol de pollo debajo de los pinos es drenado por el agua de lluvia hasta un estanque artificial cercano donde se crían lochas y caracoles que purifican el agua. Además en el estanque hay tortugas de caparazón blando para mantener el equilibrio ecológico. Esas aguas biológicamente purificadas afluyen al embalse donde hay peces de agua dulce y, al final, se utiliza para regar los arrozales de la base.

En 2017 la compañía Longxin amplió la ayuda a familias campesinas. Hasta agosto de dicho año, había firmado contratos con 323 familias.

Aparte de la Universidad Sun Yatsen, Zhou también colabora con otras universidades reconocidas e institutos de investigación científica, como la Universidad Tsinghua y la Universidad Agrícola de Huazhong. Mediante el modelo de crianza de “plantar herbajes entre bosques, criar pollos y fermentar su estiércol para abonar los bosques”, se utilizan herbajes de la base, raigrás, frutas, hortalizas, arroz ecológico y agua de pozo de 125 metros de profundidad para criar pollos ecológicos bajo la marca Longxin Feitianfeng.

De acuerdo con Zhou Jing, la compañía divide su base en cinco partes para criar pollos en diferentes invernaderos según sus edades. Los denomina “jardín infantil”, “escuela primaria” y “escuela secundaria”. Las crías con seis semanas van directamente a vivir en el bosque. “Algunos pollos que se venden en el mercado solo tienen dos meses. Nuestras polladas permanecen en el bosque por unos 100 días y el tiempo total de crianza es entre 135 y 180 días desde su nacimiento”.

Zhou señala que la empresa obtuvo la aprobación de entrada para aves de corral vivas a Shanghai en julio de 2015. Dos meses después firmó un contrato con la Cooperativa de Aves de Corral de Shanghai y el Grupo de Vegetales de Shanghai para la venta de un millón de pollos al año de la marca Longxin Feitianfeng. Este tipo de pollo criado en ambiente natural se vende en más de 20 provincias y ciudades del país. En 2016, con la crianza de tres millones de pollos, la compañía consiguió un valor de producción de más de 100 millones de yuanes. Hoy en día, se ha convertido en la compañía líder de industrialización agrícola de la provincia de Jiangxi y ha ganado muchas condecoraciones, como el Premio de Oro en la 17.ª Exposición de Alimentos Ecológicos de China. 

Ayuda en la lucha contra la pobreza

Con la intención de ampliar los niveles de crianza, incentivar a familias pobres a que tengan mayores ingresos mediante la crianza de pollos y responder a la política de “prestación de ayuda de las 100 mejores empresas en contra de la pobreza de manera precisa”, propuesta por el Comité Municipal del PCCh y el gobierno municipal de Fuzhou, la empresa de Zhou Jing colabora con el cantón de Songhu del distrito de Linchuan. Al adoptar el modelo administrativo de “compañía+base+agricultor”, la empresa ha unido a productores profesionales e individuales en la crianza de pollos feitianfeng alrededor de su base.

Zhou explicó que su compañía utiliza el modelo de “cinco unificaciones” para ayudar al alivio de la pobreza de manera precisa. La primera consiste en el suministro unificado a los agricultores de los pollitos de 35 días de nacidos después de pesarlos y vacunarlos. La segunda consiste en el surtido de la alimentación (la empresa la proporciona a los criadores según el número de aves). La tercera se refiere a ofrecer medicamentos de manera unificada según la situación concreta de los pollitos por parte de los técnicos de la empresa. La cuarta es recoger de manera unificada los pollos después de 100 días cuando cada uno pesa hasta 1,4 kilos. La última es hacer un balance de manera unificada del trabajo. Una semana después de haber recogido los pollos, la empresa paga a los criadores 3 yuanes por cada pollo y abona al comité de la aldea 1 yuan por cada pollo.

“La compañía proporciona, de forma gratuita, pollitos vacunados a los agricultores y ofrece técnicos para que los ayuden. El comité de la aldea provee el campo y todo se paga unificadamente”, indicó Zhou. “En este caso, los pobres que más pollos crían ganan unos 30.000 o 40.000 yuanes al año”. Los que se dedican a esta labor en casa son, por lo general, incapaces de trabajar fuera del pueblo natal. Este no es un trabajo duro, tampoco hace falta una inversión financiera y proporciona ingresos netos de decenas de miles de yuanes al año.

En 2017 la compañía Longxin amplió el número y escala en la proporción de ayuda a familias campesinas. Hasta agosto de dicho año, había firmado contratos de ayuda con 323 familias y había ofrecido asistencia a más de 1100 personas en situación de pobreza. 

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